En diálogo con Dicho de otro modo, el codirector del documental "Qué perforado está mi valle" analizó el avance de la industria petrolera no convencional sobre el Alto Valle, las consecuencias ambientales en las chacras y la paradoja económica de Neuquén.
El investigador y codirector del largometraje documental ¿Qué perforado está mi valle?, Martín Álvarez Mullally, expuso las crecientes tensiones territoriales generadas por la expansión de la fractura hidráulica sobre las tierras productivas del norte de la Patagonia. Según explicó, el avance de la infraestructura no convencional en el Alto Valle afecta directamente a un sistema frutícola con más de 110 años de historia que concentra el 80% de la producción nacional de peras y manzanas. La agresiva técnica de extracción hidrocarburífera acarrea contaminación lumínica y sonora, vibraciones constantes, emisiones de polvo y alteración del microclima en las plantaciones aledañas, lo que ha generado incrementos en plagas como la carpocapsa y puesto en riesgo la subsistencia de las explotaciones agrícolas.
Asimismo, Álvarez Mullally profundizó sobre la distorsión socioeconómica conocida como la "enfermedad holandesa", donde la hegemonía petrolera coloniza la economía regional, encarece el costo de vida y supedita el comercio local a la volatilidad del precio internacional del barril. Pese a la narrativa oficial centrada en los récords de producción, el especialista remarcó la paradoja de que Neuquén registre la deuda en dólares per cápita más alta del país, un fenómeno agravado por la cartelización del sector y diversos mecanismos corporativos de salida de divisas. El investigador alertó además que los nuevos proyectos exportadores de gas y petróleo amenazan con acentuar la presión sobre los cursos hídricos y las comunidades locales.
Acá te dejamos el documental completo.